En ésta edición del periódico NOTIPAZ quiero invitar a la comunidad educativa a reflexionar sobre el compromiso sagrado que tenemos como ciudadanos del mundo de cuidar nuestro entorno, comprendiendo el sentido de lo ecológico no solo referido al aspecto de cuidado de la naturaleza sino en la comprensión profunda de la ecología humana.
Para comenzar no podemos ignorar lo que está pasando en la realidad a éste respecto:
“ La riqueza natural de América Latina y el Caribe, experimentan una explotación irracional
Que va dejando una ola de dilapidación y de muerte, por toda la región. Es consecuencia del modelo económico que privilegia el desmedido afán por la riqueza, por encima de la vida de las personas y de los pueblos y del respeto racional de la naturaleza. La devastación de nuestros bosques y de la biodiversidad mediante una actitud destructora y egoísta, involucra la responsabilidad moral de quienes la promueven, porque pone en peligro la vida de millones d e personas y en especial el hábitat de los campesinos e indígenas quienes están siendo expulsados a las grandes ciudades para vivir hacinados en los grandes cinturones de miserias.(Cfr. Aparecida No.473).
Esta realidad la estamos constatando cotidianamente, pero parece que la vamos aceptando como lo más natural y necesario. Como personas creyentes, hemos de reaccionar, tomando conciencia de la naturaleza como una herencia gratuita que recibimos para proteger, como espacio preciosa de la convivencia humana y como responsabilidad cuidadosa del señorío del hombre para bien de todos. Como profetas de la vida debemos insistir que en las intervenciones sobre los recursos naturales no predominen los intereses de grupos económicos que arrasan irracionalmente las fuentes de la vida, en perjuicio de naciones enteras y de toda la humanidad. Las generaciones que nos sucedan tienen derecho a recibir un mundo habitable y no un planeta invivible.
Los adultos en los hogares y en las escuelas debemos con nuestro testimonio enseñar a los niños y jóvenes a descubrir el Don de la creación, sabiéndola contemplar y cuidar como casa de todos los seres vivos y matriz de la vida del planeta, educándolos para un estilo de vida de sobriedad y austeridad solidarias.
Aun cuando es verdad que es mucho el daño que ya hemos causado a nuestro planeta, hemos de pensar que todavía podemos detener este proceso desastroso siempre y cuando no dejemos para mañana lo que podemos hacer hoy, es nuestra responsabilidad y está en nuestras manos el poner un granito de arena en éste vital propósito de defender la vida digna para todos, no esperemos que los demás hagan… demos el paso que podemos y debemos dar y con nuestro ejemplo animemos a muchos otros a hacerlo.
Hna Margarita Soto.

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